TERAPIA FOCALIZADA EN LAS EMOCIONES
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TERAPIA FOCALIZADA EN LAS EMOCIONES
 
TERAPIA FOCALIZADA EN LAS EMOCIONES

Leslie Greenberg es psicoterapeuta y sus investigaciones se centran principalmente en la terapia focalizada en las emociones.

Aquí tienes un resumen de sus principales aportaciones y una selección de links, artículos y bibliografía.





"Las personas debemos llegar a un lugar antes de poder abandonarlo. " (Leslie Greenberg)


Nació el 30 de Septiembre de 1945 en Johannesburg, Sudáfrica. Hoy vive en Canadá, tiene dos hijos, está casado y es profesor del Departamento de Psicología en la Universidad de York.





RESUMEN DE SUS PRINCIPALES APORTACIONES





La principal aportación de Leslie Greenberg es la distinción y aplicación entre emociones primarias (las primeras que experimentamos ante un estímulo): adaptativas y desadaptativas, secundarias e instrumentales:



Emoción primaria adaptativa


Son básicas. Son respuestas fundamentales y viscerales. Llegan y se van con rapidez. Son saludables y muy valiosas. Llegar a ellas es esencial para nuestra salud. Ejemplo: noto la lejanía de un ser querido y siento tristeza ó me ascienden en el trabajo y siento alegría.



Emoción primaria desadaptativa


Siguen siendo sentimientos básicos y primarios pero en este caso no son sanos. Se suelen basar en un aprendizaje previo. Puede llegar a perdurar mucho en el tiempo (aun sin existir la causa que la produjo). Ejemplo: una tristeza profunda arrastrada durante mucho tiempo ó una mujer a la que le hacen una caricia en la mano y se altera exageradamente (de pequeña había sido violada)



Emoción secundaria


Las segundas que tenemos y que tapan otras emociones. Son aquellas que surgen a consecuencia de otra emoción (suele ocurrir cuando las centrales se ocultan, no se perciben o no son aceptadas). Ocultan lo que estas sintiendo. Aquellas que a menudo resultan problemáticas y queremos eliminar. Ejemplo: un hombre educado en la premisa “los niños no lloran” nota que su pareja se aleja (lo adaptativo es sentir tristeza ante esa pérdida), no se permite estar triste y a consecuencia de ello le produce enfado y se cabrea (emoción secundaria) ó sentir ansiedad por tratar de evitar un enfado.



Emoción instrumental


Son aquellas expresadas consciente y automáticamente para conseguir una meta. Aprendemos a utilizarlas por los beneficios que pueden llegar a aportar (manipuladores). No solemos ser conscientes de haberlas aprendido. No suelen ser saludables. Si se usan con frecuencia pueden provocar que las personas se alejen de ti. Ejemplo: lloro infantil por conseguir algo ó unos niños que se enfadan aposta e intimidan a otros para conseguir un terreno de juego.


Es esencial reconocer el tipo de emoción que estamos sintiendo, lo que te está diciendo y decidir cuál es el rumbo de acción.

Es muy importante tender a seguir solamente los sentimientos centrales adaptativos que son los saludables.

Partimos de la base de que las emociones nos aportan información, nos avisan de algo que para nosotros/as es importante. Sentimos desde que estamos en el vientre materno. Estamos en un constante proceso emocional.

En resumen, según Leslie Greenberg el proceso emocional básico tiene ocho pasos:

1. Ser consciente de tus emociones
2. Dar la bienvenida a tu experiencia emocional
3. Describir tus emociones con palabras (ponle nombre)
4. Identificar tu experiencia primaria
5. Evaluar si un sentimiento primario es saludable o no
6. Identificar los pensamientos destructivos que acompañan a la emoción desadaptativa.
7. Encontrar emociones y necesidades adaptativas alternativas.
8. Transformar la emoción desadaptativa y los pensamientos destructivos


LAS FUNCIONES DE LA EMOCIÓN SEGÚN L. GREENBERG
La emoción es una señal para nosotros mismos.
La emoción nos prepara para la acción.
La emoción vigila el estado de nuestras relaciones.
Las emociones evalúan si las cosas nos van bien.
Las emociones sirven de señales a los demás.
La expresión es importante, pero puede que no siempre corrija lo que está mal.
Decidir cómo actuar frente a la señal es importante.
El pensamiento pone la emoción en perspectiva y hace que tenga sentido.


“Las emociones se basan en el presente,pero están influenciadas por el pasado y ejercen influencia sobre el futuro”. (L.Greenberg)





La propuesta está especialmente vinculada con la regulación emocional, es decir, partir de dar la bienvenida a la emoción (ya sea agradable o desagradable: alegría, tristeza, enfado, miedo…) que se vincula con percibirla, comprenderla (integración emoción-razón), aceptarla y regularla, es decir, saber qué hacer para estar mejor.



Si no hiciéramos otra cosa que controlar, manipular o esconder las emociones estaríamos haciéndonos daño pues la consecuencia es la consiguiente aparición de posibles emociones secundarias, represión de otras y malestar físico en nosotros/as mismos/as y quizás también en los demás. La gran ventaja de regular nuestras emociones, que requiere también un esfuerzo, es que nos aporta mayor salud, integra la triada del sentir-pensar-actuar y somos más felices. Lo agradeceremos y posiblemente los demás también. Ésta es la gran diferencia entre controlar y regular nuestro interior emocional.



Sería estupendo poder compartir un lenguaje emocional, conceptos del tipo:





Que una aceptación emocional es esencial en nosotros mismos y cuando una persona está compartiendo su interior.
Que demos la bienvenida a las emociones (nuestras y de los demás).
Que sigamos el proceso emocional básico.
Que si una persona está compartiendo qué y cómo se siente escuchemos sin decir qué tiene que hacer o cómo se debería sentir.
Que nos preguntemos “¿cómo estás?” y tengamos la confianza de que si respondemos vamos a estar en un entorno seguro.
Que es mucho más probable que nos expresemos emocionalmente si sabemos que van a aceptar lo que sintamos en ese momento, es decir, si nos tratan a nosotros y a nuestros sentimientos tal como son (seguridad emocional).

Algunas personas creen que la forma de solucionar es pensar y pensar y otras lo contrario: sentir y sentir. Y a lo largo de la historia han existido multitud de teorías (“Pienso, luego de existo” de Descartes, “el corazón tiene razones que la razón no entiende” de Pascal…) que quizás nos han ayudado, pero no del todo. Lo más completo es: pensar y sentir, y ¿por qué no? Actuar. Son tres centros que últimamente se van teniendo más en cuenta como forma de integración. La propuesta de Leslie Greenberg es muy integrativa: trata de unir y armonizar lo que sentimos, con lo que pensamos y lo que hacemos.


Las emociones deberían trabajar para nosotros y no contra nosotros.

Según Leslie Greenberg una persona emocionalmente inteligente:


1) Se siente agente activo y directo de su vida. Se siente capaz

2) Se moviliza hacia la consecución de sus metas



3) Considera que los acontecimientos que suceden son un reto que le moviliza al afrontamiento

4) Es capaz de expresar sus emociones y necesidades

5) No es plana ni estática. Siente con profundidad alegría y pena

6) Es creadora de posibilidades




Cuando Leslie Greenberg habla de aplicar la Inteligencia Emocional en la vida cotidiana se refiere también a saber que podemos cambiar, a identificar lo que necesitamos diariamente y elegir qué queremos y por qué camino vamos. Trata de hacer constar que tenemos que desarrollar mayor conciencia emocional, empatía con nuestros sentimientos y los de las demás personas, darnos sentido, introducir la reflexión y aumentar nuestra capacidad de regulación emocional.

¿Cuáles elegimos y cuáles no?
Autora: Sandra de Rivas Hermosilla

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Ubicación de la Oficina
228 Edificio de Ciencias del Comportamiento
York University
4700 Keele St.,
Toronto, Ont., M3J 1P3 Teléfono de la oficina 416-736-5115 ext.66111 número de fax 416-736-5148 Dirección de correo electrónico lgrnberg@yorku.ca

Sus intereses de investigación incluyen la identificación de los procesos de cambio en la terapia individual y de pareja, el desarrollo de una taxonomía de instrumentos y medidas para ayudar a identificar los diferentes estados emocionales en la terapia. Esto implica la clarificación teórica de los enfoques experienciales y centrado de emoción a la psicoterapia, y la evaluación de la efectividad de la estos enfoques.

“Nuestro cuerpo desnuda nuestra alma, la anuncia y la va gritando por el mundo. Nuestra carne es un medio transparente donde da sus refracciones la intimidad que la habita “

J. Ortega y Gasset
(1883-1955)

Las respuestas emocionales o emociones, son piezas esenciales de la existencia humana, hasta tal punto, que Carlson llega a decir que en un sentido muy real los sentimientos y las emociones son lo que constituyen la vida humana.
Podemos definir emoción como “reacción conductual y subjetiva producida por una información proveniente del mundo externo o interno (memoria) del individuo. Se acompaña de fenómenos neurovegetativos” (Mora, F. Y San-guinetti, A.M.).
Es posible desde esta perspectiva, dividir las respuestas emocionales en: afectos, sentimientos y estados de animo (Gómez Bosque y Gómez Carretero).
Los afectos son borrascas emotivas de duración limitada que se acompañan de marcados e intensos signos somáticos de carácter expresivo (ej.: un ataque de ira).
Los estados de ánimo (el temple anímico) son más persistentes y sus manifestaciones somáticas menos llamativas e intensas, por lo menos en lo que respecta a los signos viscerales (por ejemplo: el optimismo o la visión angustiada de la vida).
Los sentimientos se caracterizan por su infinita riqueza de contenido, por desarrollarse muy “dentro” de la esfera íntima y por estar casi totalmente desligados de manifestaciones somáticas viscerales., por ejemplo el goce que provoca el aroma de una flor o la profunda conmoción espiritual que surge ante la contemplación de una obra de arte.
Las primeras teorías neurofisio-lógicas sobre la emoción provienen de las ideas de Galeno, quien determinó la existencia de cuatro humores (sanguíneo, colérico, flemático y melancólico) que determinaban las emociones.
Desde el punto de vista psiconeurobiológico la primera teoría sobre las emociones se atribuye a Darwin, quien en 1872 en su libro “La expresión de las emociones en hombres y animales”, describió que las expresiones de las emociones eran producto de la evolución, así la expresión de una emoción surgiría de un comportamiento que indican que es lo siguiente que el animal va a realizar.
Posteriormente en 1884 William James en el artículo ¿Qué es una emoción?, publicado en la revista Mind (mente), invirtió completamente el concepto que se tenía sobre las emociones, en lugar de que los signos externos de las emociones (mímica, reacciones viscerales etc.) fueran el resultado de alguna señal neural emocional previa, nuestra sensación de los cambios corporales, cuando ocurren, es la emoción.
En las mismas fechas (1885) el médico danés Lange hizo una aportación similar que no fue reconocida internacionalmente hasta que en 1887 se tradujo al alemán, de ahí que a esta teoría se la conozca como la teoría de James-Lange, que hace hincapié en la importancia de los hechos fisiológicos periféricos en la emoción, que estuvo vigente hasta que en los años veinte Cannon describió que la conducta emocional aun seguía presentándose en aquellos pacientes que debido a un accidente tenían aisladas las vísceras del sistema nervioso central, es decir observó que los parapléjicos no presentaban un nivel reducido de emociones después de una lesión espinal, esta teoría conocida como la teoría de Cannon subrayaba el papel del tálamo y del hipotálamo en la organización de las conductas emocionales.
Fue trascendental el descubrimiento en 1920 de Bard, quien demostró que los gatos decorticados, respondían de forma agresiva a cualquier tipo de provocación por ligera que fuera, adoptando lo que se denomina la postura del “gato de Halloween”, el dorso arqueado, bufando, arañando, gruñendo y mordiendo. Bard denominó a este síndrome como “falsa ira” (sham rage), ya que faltaba un ataque directo, y sugirió que la corteza tenia como función la inhibición de la respuesta emocional.
Esta respuesta no se producía si se extirpaba el hipotálamo, por lo que Bard concluyo que dicha estructura era clave en la expresión de la respuesta agresiva.
Posteriormente, en 1937, Papez, neuropatólogo, elaboró una nueva teoría a partir de las autopsias cerebrales de personas con alteraciones emocionales y en pacientes que sufrieron de rabia, ya que descubrió que esta enfermedad afecta al hipocampo y además causa cambios emocionales tales como ansiedad, cólera etc. Papez fue el primero en incluir a estructuras del sistema límbico como las responsables de los estados emocionales.
Aproximadamente en la misma época (1935) Jacobson comenzó una línea de investigación que sería de importancia trascendental para desentrañar el fundamento neurobiológico de las emociones, estudió el comportamiento de los chimpancés tras la extirpación del lóbulo prefrontal, apuntando que un chimpancé especialmente neurótico se quedó más relajado después de la extirpación mencionada. Estos trabajos fueron de tal trascendencia que llevaron al gran neurólogo portugués, Edgar Moniz a proponer que lesiones similares realizadas en seres humanos podrían contribuir al tratamiento de diversas patologías del comportamiento, lo que se considera el nacimiento de la psicocirugía.
Mas recientemente, el neurólogo de origen portugués Antonio Damasio plantea que se está en mucho mejor pié en relación a la investigación sobre la biología neuronal de las emociones y los sentimientos y que el problema actual lo constituye el hecho de que, es necesario traspasar ese conocimiento científico al público general y la formulación de políticas, pues muchas de las reacciones consideradas patológicas tienen que ver con las emociones, principalmente las emociones sociales, con la facilidad que se desencadenan y la manera en que conducen a un conflicto social.
Es muy importante, dice Damasio, distinguir entre lo que él llama la fase de la emoción y la fase de sentimiento. En el caso del miedo –que está catalogada como emoción primaria- por ejemplo, es un estímulo que tiene la propiedad de desencadenar una reacción automática,que empieza en el cerebro y luego se refleja en nuestro cuerpo o nuestra simulación interna de cuerpo. Entonces tenemos la posibilidad concreta de proyectar esa reacción con ideas que se relacionan con esa reacción y con lo que ha provocado esa reacción: ahí tenemos un sentimiento. Simultáneamente podemos percibir lo que causa la reacción y sentir nuestra frecuencia cardiaca y que nuestro cuerpo cambia y podemos resolver si nos quedamos quieto o arrancamos. Todo ese conjunto de reacciones, es lo que llamamos sentimiento. Y eso está en la fase mental, el exterior nos altera porque el cerebro así lo determina y entonces lo percibimos.
Podemos inferir entonces que cuando hay equilibrio metabólico, se percibe placer. Al decir de Damasio, también sería posible que al tener una emoción negativa podríamos contrarrestarla con una positiva muy fuerte y eso nos conduciría a que la voluntad sería realmente un método para educar a la razón, que se contrapone a la antigua idea de que las emociones deben reprimirse.... “De hecho podríamos decir que el objetivo de una buena educación para los niños, los adolescentes, e incluso para nosotros mismos, es organizar nuestras emociones de tal modo que podamos cultivar las mejores emociones y eliminar las peores, porque como seres humanos tenemos ambos tipos”...
El sustento empírico de tales afirmaciones de Damasio es compartido por otros científicos, es el caso del doctor en Psicología Leslie Greenberg, pionero en el trabajo con emociones al fundar una terapia que se basa en ello. O como lo plantea W.W. Harthup, Dr en educación de la Universidad de Oxford, en el sentido de que ni las notas ni el comportamiento de los niños escolares, son indicadores de adaptación en la vida adulta, sino la capacidad que tenga este en relacionarse con otros niños. Los niños agresivos o desadaptados, corren serios riesgos.
Pero, el infaltable pero, todavía se seguirán planteando desacuerdos en el estudio de las emociones, si lo es desde la perspectiva de la biología o de la cognitiva, sin embargo,. está claro que la vista se vuelve tímidamente hacia el psicoanálisis, y este no es un juicio puramente emocional. Damasio afirma que las principales ideas de Freud en relación al afecto, son consonantes con las perspectivas más avanzadas de la neurociencia contemporánea. Propone que el cuerpo real y cómo se representa en el cerebro, es el teatro de las emociones (Freud). Está claro y muy demostrado que en el cerebro “pasan cosas”. Al decir de Eduard Punset en el comentario: Nuestra naturaleza optimista, “siempre lo sospeché”...

- Damasio, Antonio. Charla: El cerebro teatro de las emociones. Revista Electrónica. Charlas con Eduard Punset. Madrid. 11-4- 2006.
- Maturana, H. y Varela, F. El árbol del conocimiento. Editorial universitaria. Santiago, 2006
- Revista de Psicoanálisis, Abril 2001 - No.7. Los afectos: Psicoanálisis y neurociencia. Reseña de Mariano de Iceta. Revista electrónica.
- Psicothema, 1999. Vol. 11, nº 3, pp. 699-702. FUNDAMENTAL NEUROSCIENC

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